¿Qué es la hidrocefalia?

Sencillamente, el término hidrocefalia se refiere a la acumulación anormal de líquido en el cerebro. Este líquido, llamado líquido cefalorraquídeo (LCR), normalmente es producido y reabsorbido por el cerebro a un ritmo similar. El cerebro produce aproximadamente de 450 ml a 750 ml de LCR cada día. Este fluido circula a través de cuatro cámaras dentro del cerebro y sale a través de pasajes en la cuarta y última cámara para circular sobre la superficie del cerebro y la médula espinal. Este líquido puede acumularse si se bloquea el mecanismo de reabsorción, si se bloquean las vías normales de circulación de líquido o si se produce demasiado líquido.

¿Qué causa la hidrocefalia?

Hay dos clasificaciones generales de hidrocefalia, hidrocefalia obstructiva e hidrocefalia comunicante. La hidrocefalia obstructiva surge cuando las vías de circulación del LCR están bloqueadas pero los canales de reabsorción están abiertos. Este bloqueo puede ser el resultado de anomalías anatómicas congénitas o de tumores cerebrales que obstruyen las vías normales de circulación del LCR a medida que crecen. La hidrocefalia comunicante surge cuando el mecanismo de reabsorción se bloquea pero las vías para la circulación del LCR están abiertas. Cualquier proceso patológico que libere proteínas y desechos en el líquido cefalorraquídeo puede provocar hidrocefalia comunicante. Las hemorragias cerebrales, los tumores cerebrales, incluso las afecciones infecciosas o inflamatorias pueden provocar la liberación de desechos en el LCR. Estos desechos bloquean los canales normales de reabsorción con la consiguiente acumulación de líquido en el cerebro. La producción de demasiado LCR generalmente es causada por un tumor cerebral raro llamado papiloma del plexo coroideo.

¿Cómo se diagnostica la hidrocefalia?

La hidrocefalia puede provocar un aumento de la presión dentro del cráneo. Esta presión intracraneal elevada puede provocar dolor de cabeza, náuseas, vómitos, letargo, pérdida de la visión e incluso problemas con el movimiento de los ojos. En niños pequeños con cráneos no fusionados, el tamaño de la cabeza puede aumentar a un ritmo inusual. Una vez que se sospecha hidrocefalia, el diagnóstico se confirma con una tomografía computarizada o una resonancia magnética del cerebro.

¿Cómo se trata la hidrocefalia?

Casi todas las formas de hidrocefalia sintomática se tratan con cirugía. Con hidrocefalia obstructiva, el objetivo de la cirugía es aliviar la obstrucción. Si el bloqueo se debe a una masa que crece en el cerebro (como un tumor, una infección o un coágulo de sangre), la extracción de esta masa puede reabrir las vías normales para la circulación del LCR. En algunas formas de hidrocefalia obstructiva, se puede realizar una «tercera ventriculostomía» para evitar el bloqueo. Los pacientes con hidrocefalia comunicante y algunos pacientes con hidrocefalia obstructiva se tratan mediante la implantación de una derivación. Una derivación es un dispositivo implantado que desvía el líquido cefalorraquídeo del cerebro a un lugar distante del cuerpo donde puede ser reabsorbido. El lugar al que se desvía el LCR suele ser la cavidad peritoneal (el área que rodea los órganos abdominales). En raras ocasiones, una derivación puede desviar el LCR al tórax, al corazón o incluso a la vesícula biliar.

 

A) Tomografía computarizada de cabeza axial preoperatoria que muestra ventrículos agrandados.

 

B) TC de cabeza axial posoperatoria que demuestra una disminución del tamaño de los ventrículos lateral y tercero después de la colocación de una derivación.