¿Qué es un tumor cerebral?

Un tumor cerebral es un crecimiento anormal de células en el cerebro. Los tumores cerebrales pueden ser primarios (que se originan en el cerebro y sus cubiertas) o metastásicos (que se propagan desde un tumor a otra parte del cuerpo). Los tumores metastásicos por definición son malignos. Sin embargo, los tumores cerebrales primarios pueden clasificarse como benignos o malignos. Un tumor benigno es aquel que crece lentamente y no es invasivo. Un tumor maligno, más bien, está creciendo rápidamente e invade el tejido circundante. Así como los tumores metastásicos pueden clasificarse según el tejido de origen (p. ej., cáncer de mama o de pulmón), los tumores cerebrales primarios pueden clasificarse según su célula de origen, por ejemplo:

  • Los meningiomas surgen de las cubiertas aracnoideas del cerebro.
  • Los astrocitomas surgen del soporte fibroso que se encuentra en el cerebro llamado astrocitos.
  • Los oligodendrogliomas surgen de células llamadas oligodendrocitos que producen mielina para los nervios del sistema nervioso central.
  • Los ependimomas surgen de las células ependimales que recubren los espacios que contienen líquido del cerebro (ventrículos).
  • Los schwannomas surgen de las células de Schwann que producen mielina que cubre los nervios craneales.
  • Los dermoides y epidermoides surgen de restos de desarrollo de tejido cutáneo localizados de manera anormal dentro del cerebro.
  • Los tumores pituitarios surgen de las células que componen la glándula pituitaria.

La mayoría de los tumores cerebrales primarios se pueden clasificar en cuatro grados establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los tumores de grado I son benignos y curables quirúrgicamente, mientras que los tumores de grado IV exhiben un comportamiento muy agresivo. Un astrocitoma pilocítico es un tipo de astrocitoma benigno y curable quirúrgicamente (grado I de la OMS). Un glioblastoma multiforme (GBM) es un tipo de astrocitoma que es altamente invasivo con una tasa de crecimiento rápida (OMS grado IV).

¿Qué causa un tumor cerebral?

Muchos tumores cerebrales tienen anomalías genéticas que alteran sus patrones de crecimiento. Algunos trastornos genéticos están asociados con un mayor riesgo de formación de tumores cerebrales, como la neurofibromatosis, la enfermedad de Von Hippel-Lindau o el retinoblastoma. La exposición a dosis extremadamente altas de radiación aumenta el riesgo de formación de tumores cerebrales.

¿Cómo se diagnostica un tumor cerebral?

Lo más común es que un paciente se queje de dolor de cabeza ocasionalmente asociado con visión borrosa y náuseas o vómitos. Algunos pacientes pueden presentar actividad convulsiva de nueva aparición. Sin embargo, los tumores cerebrales pueden producir una variedad de síntomas dependiendo de su ubicación en el cerebro, por ejemplo:

  • Un tumor ubicado en la región del cerebro que controla el movimiento del brazo o la pierna provocará debilidad.
  • Un tumor en la región del cerebro asociada con el habla resultará en problemas de lenguaje y búsqueda de palabras.
  • Un tumor en la región del cerebro que controla el equilibrio, el paciente puede quejarse de inestabilidad y mareos.
  • Un tumor en los lóbulos frontales del cerebro puede provocar cambios de personalidad.

Una vez que se sospecha un tumor cerebral, las imágenes del cerebro, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada con contraste, son fundamentales para confirmar el diagnóstico y formular estrategias de tratamiento adicionales.

¿Cómo se trata un tumor cerebral?

Se emplea alguna combinación de biopsia, resección quirúrgica, radioterapia y quimioterapia en el tratamiento de tumores cerebrales. La estrategia de tratamiento exacta depende del tipo exacto de tumor cerebral. Antes de que se pueda establecer cualquier plan de tratamiento, se debe confirmar el tipo de tumor mediante biopsia o resección quirúrgica.

La resección quirúrgica es el pilar en el tratamiento de la mayoría de los tumores cerebrales. La resección quirúrgica logra varios objetivos: establece un diagnóstico de tejido para el tumor, alivia la presión que el tumor ejerce sobre el cerebro circundante y disminuye la cantidad de células tumorales en el cerebro, lo que puede hacer que la radiación y la quimioterapia adicionales sean más efectivas. La biopsia generalmente se reserva para obtener un diagnóstico de tejido cuando el tumor está ubicado en una parte del cerebro inaccesible quirúrgicamente. Según el tipo de tumor, es posible que se requiera quimioterapia y radiación adicionales.

 

A) Resonancia magnética T1 sagital preoperatoria con contraste que muestra un gran meningioma que comprime los lóbulos frontales

 

B) Resonancia magnética T1 sagital posoperatoria que demuestra la cavidad de resección y la resolución del efecto de masa en los lóbulos frontales